Rosemary Gil, 43 años
Proyecto: “Hacia una Convivencia Sana y Feliz” (2024)
Conocer la Casa de la Mujer transformó mi vida. Durante mucho tiempo viví violencia psicológica sin darme cuenta; normalizaba las ofensas porque siempre venían acompañadas de disculpas. Gracias a los talleres y al espacio de aprendizaje que encontré aquí, comprendí que merezco respeto, que tengo derecho a expresar lo que siento y que ninguna forma de violencia debe ser aceptada.
Este proceso también me ayudó a recuperar la confianza en mí misma. Aprendí a valorarme, a participar con seguridad y a reconocer que soy una persona con capacidades y derechos. Hoy me siento más fuerte, puedo conversar con mis hijos sobre la importancia de construir relaciones sanas y libres de violencia, y enfrento la vida con una actitud diferente.
Lo que aprendí no solo transformó mi vida, también me dio la fortaleza para intervenir cuando una familiar atravesaba una situación de violencia. La orienté para que conociera sus derechos, buscara ayuda y tomara la decisión de poner un alto al maltrato. Hoy me llena de satisfacción saber que pude contribuir a ese cambio.
